La mayoría de cirugías bucales se realizan con anestesia local y en una sola sesión, de forma ambulatoria.
Tras la intervención, unas pautas sencillas de higiene, alimentación y reposo permiten que la zona cicatrice bien en pocos días. Cada paciente recibe instrucciones personalizadas y revisiones de control, porque un buen postoperatorio es tan importante como la propia técnica quirúrgica para lograr un resultado óptimo.